La mononucleosis es producida por el virus de Epstein-Barr, esta enfermedad también se conoce como “enfermedad del beso”. Se transmite a través de la saliva y la mucosidad cuando das un beso o cuando compartes vasos, pajitas, cepillos de dientes o tenedores con personas que lo tienen. 

Se trata de una enfermedad contagiosa que puede pasarse de una persona a otra.

El virus se suele incubar entre 7 y 14 días y la enfermedad suele durar de uno a dos meses.

Puede afectar no solo a niños sino también a adolescentes y adultos jóvenes. 

Mononucleosis

¿Cuáles son los signos de la mononucleosis?

Esta enfermedad puede ocasionar mucho cansancio, pero también hay otros síntomas como son: 

  • Fiebre y dolor de cabeza
  • Dolor de garganta
  • Inflamación de ganglios linfáticos en el cuello, inglés y axilas.
  • Agrandamiento del bazo o el hígado
  • Dolor de garganta
  • Pérdida del apetito
  • Dolor en los músculos
  • Debilidad
  • Sudoración nocturna
  • Estreñimiento

Mononucleosis

Complicaciones de la mononucleosis en niños y bebés

Lo más preocupante es que si el bazo se agranda mucho puede llegar a romperse. En caso de que encuentre dolor muy intenso en la parte alta del abdomen del lado izquierdo, sensación de aturdimiento, de confusión, visión borrosa o desmayos y dificultad también al respirar es urgente que se acuda al médico, puede que sea necesario realizar una cirugía.

 

¿Qué debemos hacer para tratar la mononucleosis?

No existe un tratamiento exclusivo para la mononucleosis, los antibióticos no son efectivos porque se trata de un virus y un agente bacteriano. El virus suele desaparecer por sí solo  en un mes o dos. El principal objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas que surgen. Si algún niño padece esta enfermedad es aconsejable que:

  • Descansen: dormir les ayudará a combatir la infección.
  • Beba mucha agua: para evitar la deshidratación.
  • Que haga gárgaras si les duele la garganta: se recomienda que las hagan con agua salada o bien que chupen pastillas para la garganta o caramelos duros.
  • Eviten los deportes y las actividades físicas: moverse mucho o realizar actividades fuertes puede llevarles a romperse el bazo si está agrandado. Además no se recomienda hacer deporte de contacto hasta que la enfermedad haya pasado ya que puede contagiar a los demás niños.

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