El autismo, médicamente llamado Trastorno en el Espectro del Autismo (TEA) es una enfermedad difícil de definir ya que sus clasificaciones están en continua modificación pero se podría asociar como una enfermedad que afecta al desarrollo del cerebro y afecta en la forma de relacionarse con el entorno y con otras personas.

El autismo mezcla varios trastornos relacionados con la comunicación, socialización, imaginación y la conducta. Es una enfermedad que se da en muchos casos.

La manifestación de este trastorno varía mucho de una persona que lo padece a otra, dentro del propio autismo hay muchas diferencias por ello es un espectro continuo.

Los casos con mayor gravedad de autismo se caracterizan por la ausencia del habla de por vida, comportamientos repetitivos, agresivos y auto dañinos. Por el contrario, los casos más leves pueden ser confundidos con la timidez o falta de atención.

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SÍNTOMAS.

La variabilidad de este trastorno suele complicar la rapidez a la hora de determinar el diagnóstico del médico.

  • Primeros meses de vida.

Durante los primeros meses de vida, los bebés son muy comunicativos con gestos y llantos pero los bebés con autismo ya presentan síntomas como puede ser el escaso contacto visual, no responder a su nombre, no imitan sonidos o símbolos, etc. Todos estos déficits tempranos tienen que ver con la alteración del aprendizaje social.

  • Entre los 18 y 36 meses de edad.

En este intervalo de edad los síntomas que se perciben son:

  • Prefiere jugar solo.
  • Cuando lo coge un adulto no presenta sonrisa ni alegría.
  • Se cae y no busca consuelo.
  • Es muy independiente.
  • Dificultades con el contacto visual.
  • No responde a llamadas ni indicaciones.
  • No señala con el dedo para pedir cosas.
  • A partir de los 36 meses.
  • Ignoran la atención y a otros niños de su edad.
  • Ausencia de lenguaje.
  • Juego repetitivo o utiliza objetos de forma inapropiada.
  • Evita la mirada.
  • Presentan rabietas.

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En caso de presentar estos síntomas hay que acudir a un especialista.

  • No balbucea o no hace gestos de interacción con 12 meses.
  • No dice palabras aisladas con 16 meses.
  • No dice frases completas con 24 meses.
  • Cualquier regresión o pérdida de habilidades adquiridas a cualquier edad.

El tratamiento de un niño con TEA debe realizarse lo más antes posible y aunque no solucione la enfermedad es una forma de hacerlo más llevadero, desarrollando habilidades sociales, de comunicación y en el aprendizaje escolar.

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